Nauru: la isla en bancarrota
La nación más pequeña del mundo, perdida en el Pacífico ecuatorial, está a punto de declararse en quiebra absoluta por el agotamiento de sus minas de fosfato, ¿quieres ayudarlos?
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En las arcas de Nauru no hay un céntimo, pero sus deudas se elevan a unos 140 millones de euros. Si nadie la ayuda, será el primer país del planeta en sucumbir a una quiebra absoluta.(:O necesitan ayuda con urgencia)
Sin embargo, Nauru fue alguna vez una nación rica gracias a los millones de aves que depositaban sus excrementos en la isla, transformados en el curso de milenios en fosfato de alta calidad, que se utiliza como fertilizante.
A comienzos del siglo XX se inició la explotación de los yacimientos, que aprovecharon alemanes, neozelandeses, australianos y británicos antes de que la isla obtuviera su independencia en enero de 1968.El dinero fluyó a chorros durante tres décadas. Los gobiernos sucesivos, a través de Nauru Phospate Royalties Trust, empresa que administraba los beneficios del fosfato, realizaron inversiones millonarias en inmuebles ubicados en Australia y Hawaii.
Los nativos de Nauru eran apodados «los emires del Pacífico» pues todos los terratenientes recibían una asignación estatal y exoneración del pago de impuestos.
Diabéticos y obesos
La mayoría de los nauruanos son diabéticos, apáticos y tan gordos que no salen de sus coches ni siquiera para ir al supermercado (Que cómodos, aun así quieren que los ayudemos mientras ellos están sentados viendo televisión). Sólo tocan el claxon y el empleado chino de la tienda de víveres corre a atenderles. Los niños son alimentados con bebidas muy azucaradas. El agua potable y todos los alimentos son de importación. En la isla, desforestada indiscriminadamente para la explotación mineral, ya no queda tierra disponible para plantar árboles frutales.
La superficie de Nauru está raspada hasta los huesos(No es necesario ir a La Luna vengan a Nauru). Agotadas las fuentes de fosfato, la isla es un vacío desolador donde no subsisten las tradiciones.
La febril ola de consumo de coches, cadenas de sonido, refrigeradores y aparatos de vídeo ha dejado inmensos trasteros donde se apilan estos artefactos, una vez fuera de uso. Acorralada, la isla se dedica al tráfico ilegal, venta de pasaportes y se convirtió en el carcelero de los prisioneros que los australianos no quieren mantener en su territorio.
Recientemente, Nauru recibió 17,3 millones de euros para ayudar a reducir sus deudas, pero la isla debe 10 veces más de esta cantidad a la compañía estadounidense General Electric, cuyo ultimatum expiró en mayo pasado.
La quiebra es un hecho técnicamente consumado. Los administradores han embargado los inmuebles y propiedades que la isla posee en el extranjero, según el diario francés Liberation.
El fosfato fue descubierto casualmente por Albert Ellis, un geólogo de Sydney, lo que cambió el destino de Nauru, una isla que no interesaba sino a barcos cazaballenas o misioneros en busca de almas perdidas.
Fuente: El Mundo de España
En mi opinión debieron saber administrar los recursos que tenían, no lo hicieron, se pusieron a vivir una vida de fantasias, ahora deben asumir las consecuencias. Para poder progresar deben cambiar de actitud sus pobladores.
